jueves, 22 de agosto de 2013
jueves, 7 de marzo de 2013
Teoria de la conspiración de Adriana
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El dibujo se pone de fiesta cuando Adriana Bonanni se enfrenta a una superficie en blanco para saturarla de lineas con lo cual parece estar tejiendo una incómoda teoría de conspiración, rara como todas estas teoríasunderground; por ello cuando digo “fiesta” no es porque sus temas sean divertidos, a no ser al ojo el cual canaliza el inefable placer estético.
Adriana se ubica entre esos dibujantes que hemos escogido lo grotesco, casi caricaturesco para manejarlo con toda libertad y desprejuicio; sus trabajos nos recuerdan ineludiblemente la caricatura política con una solapada mordacidad, la actitud cínica de algunos personajes frente a un linchamiento, el cuchicheo, los dedos apuntando, apoyando la palabra y esa gente alli reunida en una cancha, a la mesa o en comparsa pero sugiriendo cierta disconformidad, tal pareciera una protesta masiva.
Se denuncia (o al menos enuncia) la pasividad ante hechos espeluznantes y se delata o se deja al descubierto actitudes agresivas en hechos cotidianos regalándonos la acritud nuestra de cada dia.Perros alternando con personajes en traje, la máscara, una víctima colgada, otra abierta entrañas al aire, son mensajes directos pero a veces un pollo reciencomprado en un mercado, la conversación agitada entre paisanos de quién sabe qué tema envuelto en el incógnito del gesto detenido nos insufla el mismo sentimiento de desconfianza, algo siniestro se trama.
Los títulos cortos, tajantes e incluso la ausencia de un título nos habla de la suficiencia del de la imagen para decirnos.
Aqui les sirvo a Adriana Bonanni, consúmanla con cuidado, tiene espinas; mastíquela bien, puede ser indigesta; disfrútela a plenitud, es una cena exquisita.
por: Roberto Wong, artista visual cubano
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